SERVIR PARA SERVIR
ESTUDIANTES DE GRADO 9° DEL GIMNASIO HORIZONTES REALIZAN
LABOR SOCIAL EN LA CUCHILLA DEL SALADO
ORLANDO QUINTERO CARDONA
MAGISTER EN EDUCACION
En una mañana
soleada los estudiantes de grado noveno
del GIMNASIO HORIZONTES con alegría, y
espíritu de servicio recogieron más de 20
mercados , con algunas mamás, docentes los seleccionaron y los empacaron en
bolsas. Estos víveres serían llevados a
la vereda la CUCHILLA DEL SALADO a unos
25 minutos del sector donde se ubica el colegio Horizontes. La idea de asistir a un lugar diferente al de
ellos motivo a los estudiantes. El objetivo de la visita era ayudar y compartir con otras personas que viven en condiciones difíciles.
Al llegar al
templo de la vereda La cuchilla los estudiantes se reunieron con las familias
que recibirían las ayudas. Unas palabras de agradecimiento del Padre James, párroco de la vereda permitió
entender que el ser humano se hace más
sensible cuando palpa la realidad y ve la miseria y el hambre de cerca. Una vez
se dieron las instrucciones, los estudiantes tomaron los mercados y en varios grupos se trasladaron con cada familia
a sus casas y algunos compartieron en las humildes viviendas un café y escucharon con atención
las historias de aquellas personas que
ese jueves agradecieron que un
puñado de jóvenes dejaron las cómodas aulas de la sede campestre de su
colegio para estar en un lugar desconocido y abrir el corazón para servir al
prójimo.
Los estudiantes Camilo Giraldo Villegas,
Miguel Estrada se sorprendieron cuando ingresaron a una de
las casas, el asombro los llevo a tratar
de solucionar ese mismo día las condiciones de la casa de Don Jaime, el celador
del pueblo, un hombre curtido por los afanes de la noche, este simpático personaje
duerme de día y sale de noche, el rostro
pálido refleja las largas jornadas que
ha permanecido sin dormir cuidando las viejas
y modernas casas, un contraste donde el tiempo marca su diferencia. La casa de
este veterano celador está en ruinas, acosa un abandono total, el viejo
hombre al parecer se ha dedicado en las noches
a recolectar cajas, botellas y piedras que custodian los empolvados
cuartos en los que en medio de sillas y muebles deteriorados trata de
sobrevivir.
La jornada de servicio social se cerró con un partido de futbol en la cancha de la vereda
entre los estudiantes del Gimnasio Horizontes y los alumnos de grado noveno del
Colegio Miguel Antonio Caro, el deporte permitió unir a unos jóvenes que no se
dividieron en estratos ni se señalaron territorios , la armonía reinó,
posteriormente compartieron agua, unos
panes y una gaseosa. La mañana de ese jueves se hizo diferente, porque
al menos desde ese pequeño gesto de entregar sin mirar a quien, desprenderse
y poder mirar la realidad de muchos
seres humanos que sufren, al menos para estos
alumnos del GIMNASIO HORIZONTES les quedó claro que todos somos iguales, que el hombre se hace grande cuando deja su
orgullo y tiene la capacidad de dar sin
esperar retribución.
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